¿Para que diseñar una portada para la versión española si la extranjera es sencillamente perfecta?
Pocos casos se encuentran en el que una portada nacional sea mejor que su versión original. Pero el caso contrario, se da más a menudo de lo que nos gustaría.
Cambiar una portada original a una de producción propia, puede tener varios por qués. Uno de ellos seguramente es la compra de los derechos de la imagen, que a veces, se puede disparar. Sin embargo, aunque haya portadas que sean correctas, acabamos prefiriendo su portada original, pues llama más la atención.
Para muestra, tomo como ejemplo una serie de la que soy superfan: Los cazadores oscuros de Sherrilyn Kenyon. Las portadas españolas son correctas, sin embargo, insulsas:

Tampoco hemos de mentir. La portada con la que lo estoy comparando, es en la versión de bolsillo americana. Pero en este caso en concreto, parece que Plaza y Janés se ha puesto las pilas y ha cambiado un poco por otra línea… ¡publicando las portadas americanas!
Otro caso puede ser en el que la portada no nos atraiga nada. El turno es para Quimica Perfecta, libro que ha salido hace poco, con cuya portada poco apetece adquirir el libro:
En este caso no sabría decir que portada me atrae menos. Podía haber sido una buena oportunidad para Versatil de hacer una portada mucho mejor que la extranjera, pero no ha sido el caso.
Por otro lado, Montena, ha sabido no complicarse la vida. Esta portada, para mi, es sencillamente perfecta:

Como igual de perfecta es su portada española:

Habeís acertado, es la misma portada. Y aún así podían haberla estropeado con una tipografía que no estuviera acorde. Y sin embargo, lo han hecho bien y han acertado. Una presentación redonda.
Pero ¿qué pasa cuando una portada no tiene nada que ver con el interior del libro? En el próximo número contestaremos a esa pregunta.




